Actualmente existe una latente necesidad de reflexionar sobre la realidad de las izquierdas en sus diversas manifestaciones en Guatemala. El desencanto y frustración en el que se ha desarrollado la lucha política desde la izquierda partidista después de la firma de la paz, sin duda nos da pautas para profundizar en este debate. Existe el sentimiento que hay una pérdida de identidad de lo que para muchos/as de nosotros/as significa la construcción de medios alternativos de lucha, caracterizados por la falta de una auténtica democracia interna. La carencia de planteamientos ideológicos profundamente revolucionarios y transformadores, y la incapacidad para construir desde los legítimos y profundos planteamientos transformadores de todos los pueblos, especialmente desde la cosmovisión y reivindicaciones demandadas desde los pueblos indígenas (el buen vivir a la guatemalteca).

La ausencia indiscutible de nuevas miradas desde los planteamientos feministas, de jóvenes, anti-imperialista, anti-neoliberal, entre otras propuestas, son tan solo algunos elementos que dan contenido político a esta reflexión.

En el mismo sentido autocrítico, la existencia de un cuestionamiento profundo hacia el papel que ha desempeñado la izquierda social en términos de su participación política en el marco del proceso de lucha que se impulsar hacia la toma del poder político y por las transformaciones estructurales en Guatemala.

En la actualidad, hay cada vez más propuestas por construir nuevos instrumentos políticos, que aglutinen, transformen y sean profundamente anti-neoliberales, que apueste por las transformaciones estructurales en una lucha abierta contra la desigual y perversa distribución de la riqueza, la recuperación de los territorios, la refundación del Estado (sobre la base de nuevos paradigmas de bienestar), la inclusión, equidad y convivencia.

En este número de “Cambios” se presentan diversos planteamientos, desde diversas miradas, sobre este necesario debate que a nivel global se está generando alrededor de los grandes retos y desafíos que tienen las izquierdas en sus diferentes expresiones y formas de lucha.

Las disparidades en el acceso a educación, a la salud, al ejercicio de los derechos ciudadanos, al reconocimiento que como personas y como grupos merece cada cual, será imposible al no desatar los nudos sociales, políticos y económicos que enfrenta día a día el país, la trascendencia que tienen la desigualdad, la exclusión y el autoritarismo es un flagelo difícil de superar, en la medida que no se fortalezca el sistema político y social de los pueblos indígenas la actitud de los que ostentan el poder político y económico, se refleja en el actual estructura del Estado que se encuentra en transición democrática organizado bajo acuerdos e intereses de elites económicas, militares, que históricamente han relegado a los pueblos indígenas, aun la “variable pueblos indígenas ” está asociada al bajo desarrollo humano en nuestro país, no como una categoría mas de análisis, sino que se convierte en una dimensión de la identidad de las personas y de los pueblos que vivimos en Guatemala, realizar un análisis de los orígenes históricos de la discriminación y exclusión presentes en cada momento de la formación político social, hasta nuestros días, examinado dimensiones relevantes que demuestran, la subordinación de los pueblos maya, garífuna y xinka hace
a que no se profundice la democracia en su dimensión social, por tanto se refleja en políticas públicas inoperantes a los pueblos indígenas.

Con el propósito de avanzar en la profundización de la dimensión social de la democracia es preciso la reivindicación de los sistemas políticos y sociales de los pueblos indígenas de Guatemala y de sus comunidades, por tal razón es importante fortalecer la organización de estas comunidades con el propósito de elevar su calidad de propuestas frente al Estado Guatemalteco en todos sus niveles, así mismo la construcción de instrumentos y organización de procesos de interlocución de su propuesta. Además se hace necesario la formación de nuevo liderazgo con el propósito de fundar nuevos paradigmas orientados a la creación de un modelo de desarrollo, que se base en los principios epistemológicos de la ciencia maya y se refuerce desde el planteamiento axiológico de los valores de la sociedad maya. Este es un proceso de construcción colectiva permanente, que impulse la libre determinación en primera instancia y posteriormente se avance en la discusión sobre la refundación del Estado Nacional, aun estado plurinacional sobre el paradigma del buen vivir.

La coyuntura internacional y nacional actual nos muestra en el escenario diversos sucesos políticos de trascendental importancia por sus impactos en la vida de nuestros pueblos. La sonada de golpes de Estado sigue estando presente. Hace tres años (28 de junio de 2009) se da el Golpe Estado contra el gobierno y pueblo de Honduras por parte de militares y la oligarquía económica del hermano país. Coincidentemente, el 28 de junio de 2012, en Tegucigalpa, Honduras, se inicia el proceso de firma del Acuerdo de Asociación entre los gobiernos de Centroamérica y de la Unión Europea (curiosa coincidencia, sobre todo para la Unión Europea que dentro de sus “principios humanistas” por sobre toda las cosas se dice priorizar los derechos humanos. El 22 de junio de 2012, se da un nuevo golpe de Estado en Paraguay, esta vez contra el gobierno de Fernando Lugo y contra el pueblo paraguayo. Y de manera casi simultánea, se vivieron momentos de desestabilización política en Bolivia, en donde el gobierno de Evo Morales señalaba de indicios de Golpe de Estado por parte del sector oligárquico de ese país y de sectores militares.

En otros ámbitos de nuestro planeta, se continúan viviendo complejas crisis políticas que traspasan fronteras. Siria sigue siendo uno de los escenarios más complejos en el oriente medio, en donde se acusa a países occidentales ser los agitadores de este conflicto. Irán sigue estando en la mira de los occidentales, sobre todo Estados Unidos, por su determinación de continuar su derecho a tener energía nuclear. La Zona Euro continua su crisis económica-financiera con más de 17.5 millones personas en paro. En el mismo contexto, los ya limitados beneficios sociales que la economía del bienestar otorgaba a los/as ciudadanos/as europeas están siendo reducidos de forma acelerada. El FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea, responsables de velar para que las recetas neoliberales se apliquen en los países europeos, continúan exigiendo restricciones severas en las políticas sociales. Es un círculo de nunca acabar.

En América Latina se están viviendo procesos electorales. En México el tribunal supremo electoral le está dando el triunfo a Enrique Peña Nieto (PRI) con un 38% de votos seguido por el candidato de la izquierda Andrés López Obrador con un 32%. López Obrador ha anunciado que impugnara el resultado electoral hasta que todas las irregularidades del proceso estén debidamente aclaradas. En Venezuela ha dado inicio la campaña electoral en donde todas las encuestas dan como virtual ganador a Hugo Chávez con un margen de diferencia entre un 10 a un 35% de su principal contrincante.

En Guatemala se está viviendo una crisis política en el marco del sistema educativo que ha dejado decenas de estudiantes lesionados, en su mayoría menores de edad, por las políticas de represión que el gobierno está aplicando a este conflicto, que sus orígenes tienen causas estructurales. La incapacidad de generar un diálogo serio, responsable y democrático por parte de las autoridades educativas, ha sido el detonante de esta crisis. Urge darle una atención integral al problema de educación media, que no pasa por imposiciones y medidas cosméticas como las que se están planteando por el ministerio de educación.

Todo final es un principio: como un círculo que se regenera en su eterno girar, una nueva era comienza tras el fin del 13 b’aktun. Es tiempo ahora de dejar atrás el sufrimiento de pueblos sometidos, de la madre tierra ultrajada, del salvaje capitalismo que atenta contra la vida. Es tiempo para hablar del renacer de los pueblos en donde debemos construir otra realidad en favor de la vida y cuyos principios deben encontrarse dentro del Buen Vivir.

Es tiempo de la descolonización de las mentes, del despertar de las conciencias y la unión de las fuerzas en resistencia llamadas ahora a confluir para la construcción de una sociedad que respete y retome las enseñanzas de nuestros ancestros.

Sabemos que nos queda mucho por andar aún pero nunca dejamos de estar en el camino. Son innumerables las razones que apoyan la evidencia de que este sistema no funciona y que peligrosamente nos lleva hacia la destrucción de la vida. Pero no queremos ahora hablar sólo de ese sistema que nos aniquila, que nos diezma, que nos persigue, que nos ciega, que nos aliena…

Queremos hablar de vida.
Queremos hablar de futuro.
Queremos hablar de construcción.

Vamos a hablar de unión, porque unirse es rebelarse contra un sistema que nos manda estar sólos y ser pequeños, pero nosotros sabemos la grandeza que supone el unir nuestras voces y nuestros pasos en favor de la justicia y la dignidad.

Vamos a reivindicar la felicidad que nos da el construir un modelo social, un estado y un país entre todas y todos, en donde las personas siempre esten por encima de los intereses económicos. Un nuevo sistema en donde nunca más se someta a la mayoría ni a los desfavorecidos, en donde no se permita que existan minorías privilegiadas que se enriquezcan a costa de empobrecer a muchos. Reivindiquemos la alegría de luchar por defender a nuestra madre naturaleza y compartamos con todos la razón de ello: ella nos da la vida, nosotros somos parte de ella, de su todo y en ella encontramos nuestro equilibrio.

Desde el ahora, desde siempre, declaramos que no vamos abandonar este sueño que hoy toca ser realidad. Cada vez somos más las y los que nos buscamos para salir a las calles, para pensar juntos, para celebrar lo que puede ser el inicio de otra era, de otra Historia, la nuestra, la de los pueblos.

Porque este nuevo b’aktun es la era en la que el sueño y las luchas por la justicia social se materializan en nuevas alternativas políticas que debemos llevar a cabo desde la unión que respete la diversidad y la identidad de los pueblos.